La muerte del Croupier

Un hombre y una mujer llegan a un galpón “reciclado como teatro”, donde se ensaya una obra cuyo argumento relata el intento del elenco por obtener de parte de alguna instancia gubernamental una habilitación para casino, ya que se han multiplicado los casinos clandestinos a la vista de todos, como ejemplo de “transparencia política”. Ella es una de las actrices. Él es un fotógrafo recientemente despedido que mastica con fracasado disimulo el odio generado por el maltrato del que ha sido objeto. Descolocado por su situación, decide quedarse y se involucra en los ensayos de la obra La muerte del croupier durante una huelga. Su tensa participación en la reconstrucción de la escena de la muerte, le recuerda dolorosamente un episodio similar de su vida profesional, y lo altera, paulatinamente.

Durante los ensayos, vemos como al elenco un funcionario le propone incorporarse a un nuevo plan, en el que las deudas contraídas en los casinos habrían de saldarse con órganos del propio cuerpo. El proyecto se encuentra tan naturalizado como la clandestinidad de los casinos en cuanto estandarte de la transparencia. El horror destilado se suma al malestar creciente del protagonista, que colapsa. Lo absurdo ha virado al sentido trágico. La explosión final plasma “el sonido y la furia” a los que parecemos estar encadenados como sociedad.

 

Ficha artístico técnica

La muerte del croupier,  De Jorge Palant

Elenco: Alejandra Colunga, Mario Mahler,  Jorge Capussotti, Dora Mils y Beatriz do Santos

Escenografía, vestuario e iluminación: Jorgelina Herrero Pons/ Fotografía y Video: Lucas Palant /Gráfica: Nicolás Palant / Asistente de dirección: Mercedes Kreser/ Prensa y difusión: Daniel Franco

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